La decisión de elaborar calamares surge viendo la necesidad de contar en plaza con un producto de primera calidad. Los calamares se presentan perfectamente elaborados, procediendo a un meticuloso trabajo de limpieza de cada pieza, tal cual lo realiza el ama de casa en su propia cocina. Se elaboran con especies capturadas unicamente con barcos propios, lo que permite llegar a la lata con la seguridad de frescura y calidad requerida por el consumidor.
Lata a lata se repite la misma cantidad de vaina como de tentáculo, ya que la misma es envasada mecánicamente y controlada por personal que verifica la correcta cantidad en cada unidad procesada.